Bicentenario
Bien especial ha sido nuestro año del bicentenario, un año en el que hemos tenido fuertes remezones no sólo de la tierra, sino también de conciencia y de alma, un año en el que los acontecimientos nos han dado clase de lo frágiles que podemos llegar a ser frente a la fuerza de la naturaleza, o hilando más fino, lo indefensos que estamos ante el poder de algunos empresarios inescrupulosos que no trepidan en su ambición, incluso a costa de la seguridad de sus trabajadores como lo ocurrido con los mineros de la mina San José.
Pero como lo que no mata fortalece, y es aquí mi reflexión sobre los remezones del alma, todas estas tragedias también nos han enseñado el valor de la vida, el valor de volver a levantarse a pesar de las tribulaciones, la valentía y la fuerza de la que somos capaces aunque estemos a 700 metros bajo tierra porque también hay voluntad y garra aún cuando todo se vea oscuro.
Nuestro bicentenario, 200 años de independencia de la corona española, libertad y respeto por cada ciudadano de este país y sin embargo, pareciera que con tanta celebración nos hemos olvidado de que tenemos todavía grandes diferencias sociales y que aún hoy en el 2010 existen chilenos de primera y chilenos de segunda y estamos preocupados de cuánto vamos a gastar en fiestas patrias sin pensar que hay en estos momentos un grupo de mapuches haciendo una huelga de hambre esperando a que sean juzgado por la ley civil, como a “todos los chilenos” y no como a terroristas, nos alegramos con los cuatro días feriados y el descanso para la gente del comercio pero no vemos que en materia laboral hay mucha injusticia y desprotección, de que falta mucha fiscalización que prevenga accidentes, que falta una verdadera conciencia ecológica que cuide nuestro medio ambiente porque no basta sólo con gritar por twitter y las redes sociales que no queremos una termoeléctrica aquí o una represa allá si no somos capaces de hacer pequeños gestos en nuestras casas, porque desde lo más pequeño a lo más grande todo ayuda.
Con todo esto, en el año de nuestro bicentenario más allá de reflotar como nunca nuestra historia pasada, también tenemos la oportunidad de escribir nuevas páginas en el gran libro de Chile, páginas en la que la justicia social, la igualdad de los derechos y la armonía con nuestro ambiente sean siempre títulos principales.









2 comentarios:
Concuerdo plenamente con tu comentario,y creo que el mejor comienzo para un cambio,debe comenzar con nosotros mismos,si queremos un pais mas justo debemos nosotros por comenzar a ser mas justos con todo lo que hagamos en la vida,si queremos mas integridad debemos ser mas integro,si queremos mas tolerancia debemos ser mas tolerante con la diversidad,en fin como siempre digo el hombre vale mas por lo que hace que por lo que dice,hoy yo comenze este cambio.Saludos cordiales para mi amiga Yvette.
Ojalá que sea un buen cambio, un buen comienzo.
Saludos también para ti
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