Cuando el hombre propone y Dios dispone
Esta semana que recién termina ha estado marcada por las partidas inesperadas, irremediables y con vidas situadas en los dos extremos de la línea, una que recién comenzaba, la de Felipe Cruzat y la otra en el final de la recta, el Tío Lalo Parra, ambas sentidas por supuesto, pero sin duda una mucho más dolorosa que la otra.
Nadie esperaba que Felipe Cruzat se fuera así, nadie esperaba que con todo el apoyo humano y tecnológico desplegado para mantenerlo con vida finalmente no se lograra el objetivo, nadie lo esperaba y cuando las ventanas se abrieron para que la luz de la esperanza entrara de pronto el cielo se nubló, nada más que hacer y Dios se llevó a Felipe y de paso nos dio una lección de humildad pues ni el hombre ni toda su tecnología pueden cuando nosotros proponemos y Él dispone.
Ser donante debe ser una decisión muy difícil para los que tienen que tomar la determinación de dejar partir a un ser querido con muerte cerebral y con su cuerpo funcionando, probablemente sea la misma esperanza de milagro que todos esperábamos para Felipe la que hace que al otro lado de la moneda haga que pensemos que a lo mejor esa persona puede despertar y recuperarse a pesar de su diagnóstico y es eso, tal vez sea lo que hace tan difícil la donación, un gesto de generosidad infinita que permite que otros sigan viviendo.
Yo soy donante y siempre les he dicho a mi familia que si algo me pasa no duden en donar todo lo que sirva, sin embargo y soy súper sincera, me da pánico pensar en que algo así le pudiese pasar a un ser querido, a un hijo y de verdad que si me viese enfrentada a autorizar una donación trataría de actuar en conciencia y le pediría a Dios que me guiara, pero reconozco que sería muy difícil, muy muy difícil.
Que complicado, al fin y al cabo no somos Dios y cuesta entender, cuesta aceptar que un niño se vaya así, cuesta aceptar que hay que morir para seguir viviendo y que muchas veces no somos nada, sólo instrumentos de esta gran orquesta llamada vida.









4 comentarios:
esta noticia del niño Cruzat me da pena ya que mis hijos son casi de la misma edad de él, y no puedo imaginar lo doloroso que sería para mí perderlos, por lo mismo casi he evitado leer o ver noticias respecto al caso, para no tener que pensar en ese escenario, no sé si haya sido correcto que los padres hayan salido a la prensa a ventilar su situación, en todo caso, creo que el tema de la donación de órganos estará más presente entre todos y si nos toca pasar por el fallecimiento de un familiar, habrá que actuar en consecuencia con lo que estemos hablando ahora
Saludos
Si a partir de hoy en los hogares de todo Chile se conversa sobre el tema de la donación de organos y se respeta la voluntad de quien quiere ser donante, sería un gran paso.
Ahora, no creo en una ley de donante universal, ya que donar es un gesto altruista, no debe ser algo obligado. Mejor sería legislar sobre el procedimiento de obtención de organos y aumentar los recursos para tener más especialistas y mejores condiciones de conservación y traslado de los organos.
Saludos
Tema delicado y complejo. Más para los que somos padres, que nos preguntamos qué haríamos en una situación tan extrema como esa. La donación de órganos es un tema personal, de conciencia, que sin duda tiene mucho que ver con la fe de cada uno. En mi calidad de agnóstico, la veo desde un punto de vista "material" (si es que se le puede llamar así), en contraposición de una visión más espiritual del tema que puedan tener los creyentes, y en ese sentido soy partidario que se hagan todos los esfuerzos para aumentar la población de donantes y facilitar y proveer las condiciones para que ello sea viable.
Saludos
Esta fue sin duda una noticia que nos ha tocado como sociedad y personalmente me ha confirmado mi decisión de ser donante. Es un tema que no ha mostrado respuestas simples a las razones detrás de las cuales individualmente podemos estar de acuerdo con la donación de órganos, pero a la hora de tener que tomar la opción de entregar parte de un ser querido fallecido, esto no es tal, y como sociedad seguimos siendo mezquinos a la hora de tener que donar.
Creo que toma una inmensa fortaleza el enfrentar la muerte de un hijo como lo ha hecho el padre de Felipe, pero que solo sera la continua difusión de esta realidad la que ira integrando a las nuevas generaciones a considerar la donación como algo OBVIO y no ya como una opción, esto es, el cambio cultural definitivo.
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